viernes, 6 de noviembre de 2009

Se inaugura en Vicuña, Chile, la Exposición “Juan Ramón Jiménez. Aquel chopo de luz”




Como inicio de las actividades que honrarán el nombre y la memoria de los insignes poetas, Juan Ramón Jiménez y Gabriela Mistral, se presentó el pasado día 4 de Noviembre, en la Ciudad de Vicuña, Chile, la maravillosa Exposición de serigrafías con documentación gráfica del poeta onubense titulada “Juan Ramón Jiménez. Aquel chopo de luz”.
La Exposición, cedida por el Centro Andaluz de las Letras, permanecerá abierta al público en los salones de la casa de la Cultura de Vicuña, del día 4 al 22 de Noviembre, coincidiendo con la celebración de las Jornadas Internacionales de Estudios Mistralianos que se celebrarán por primera vez en esta ciudad y que serán el marco en el cual se destaque la obra de ambos poetas y comience una andadura común entre las dos Fundaciones en favor de la difusión de su importantísimo legado cultural.

Chile se llenará de la Luz del poeta de Moguer, que a través de los 35 paneles que componen la Exposición y por medio de imágenes y textos del autor, acercarán la esencia del Andaluz Universal a estas tierras tan lejanas y a la vez tan conectadas a España a través de la lengua y las artes.

La ceremonia de inauguración, que tuvo lugar el día 4 en la Casa de la Cultura de Vicuña, contó con la presencia de las autoridades locales y los representantes del Ministerio de Cultura de Chile en la región, en un acto en el que la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez también estuvo representada a través de su presidente, Antonio Ramirez Almansa, que inauguró la Exposición por medio de videoconferencia en riguroso directo y cuyas palabras fueron retransmitidas por los medios de comunicación chilenos a nivel nacional.

Vicuña se prepara para recibir a un poeta que permanece vivo en la memoria de todos y que Latinoamérica recibe ahora como lo hiciera en vida, con el respeto y la admiración que los grandes despiertan en los pueblos.

martes, 13 de octubre de 2009

Jornadas Internacionales de Estudios Mistralianos


Jornadas Internacionales de Estudios Mistralianos y Hermanamiento de la Fundación Premio Nobel Gabriela Mistral con la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, en Vicuña (Chile)

En homenaje a la gran poeta chilena, Gabriela Mistral, tendrán lugar, del día 19 al 21 de noviembre del 2009 en la ciudad de Vicuña, las Jornadas Internacionales de Estudios Mistralianos, una iniciativa financiada con el aporte del “Fondo de Fomento del Libro y la Lectura”, Convocatoria 2009, del “Consejo Nacional de la Cultura y las Artes”, del Gobierno de Chile y que serán dirigidas y coordinadas por el poeta chileno Benjamín León. Las Jornadas acogerán a académicos, poetas y estudiosos de Latinoamérica y España en torno a la figura de la gran poeta, premio Nobel, y su obra, así como sus conexiones ineludibles con el andaluz universal y también premio Nobel Juan Ramón Jiménez.

Este evento tendrá una duración de tres días en los cuales las más destacadas autoridades en la materia realizarán sus exposiciones, para las cuales se contará con la presencia de Iván Carrasco, Edith Cerda Oses, Jorge Rosas Godoy, Rolando Manzano, Cecilia Coronado Martínez, Claudia Valenzuela, Juan Gabriel Araya, Diego Ropero Regidor, Gloria Mendoza Borda o Julio Piñones entre otros, y las inestimables intervenciones de los respectivos presidentes y poetas de las fundaciones participantes, Jaime Quezada y Antonio Ramírez Almansa, así como algunos alumnos del último año de la carrera de Castellano y Filosofía de la Universidad de La Serena.

El carácter didáctico de estas jornadas hace de esta iniciativa un evento de puertas abiertas, donde puede darse cita en el Teatro Municipal de Vicuña, toda persona interesada en asistir a las exposiciones y actos que se realizarán a lo largo de sus tres días de duración. El Municipio de Vicuña, la Universidad Bolivariana y la Universidad de La Serena, participarán activamente en la difusión y facilitación de trasporte del alumnado de las distintas universidades, así como colegios locales de la zona, con el fin de potenciar la participación activa de los estudiantes en el evento, donde también habrá espacio para el folklore popular, visitas a los lugares más emblemáticos donde viviera y realizara su labor docente Gabriela Mistral, y lecturas poéticas que se verán ampliamente adornadas por el marco inigualable que ofrece la región y la gran hospitalidad de sus gentes.
El hermanamiento entre las dos Fundaciones sellará definitivamente a dos grandes de las letras que siempre han estado unidos por el amor al medio rural y a sus raíces, y en especial por la atención a los niños. También potenciará los lazos y la comunicación de forma internacional para la difusión de las obras de ambos poetas y la proyección de éstos en la literatura universal como referentes ineludibles.

Se contará también, por cortesía de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, con la espléndida exposición de 35 paneles con documentación gráfica del poeta onubense y titulada “Juan Ramón Jiménez. Aquel chopo de luz”, que el Centro Andaluz de las Letras ha cedido generosamente para ser expuesta a lo largo de las Jornadas en las instalaciones de la Casa Museo Gabriela Mistral, esta exposición tendrá carácter gratuito para todos aquellos que se acerquen a visitarla.

Las Jornadas serán también el pilar de inicio para la creación de una biblioteca rural en la zona del Valle del Elqui, que llevara el nombre del andaluz universal y que contará con el auspicio y la generosa contribución del Municipio de Vicuña, la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, la Fundación Premio Nobel Gabriela Mistral y la Excelentísima Diputación de Huelva, así como otras instituciones, tanto españolas como chilenas, que harán efectivo el envío de libros y adecuación de las instalaciones para el uso de los escolares del medio rural y toda persona interesada en la lectura y las artes. Una iniciativa que hará posible continuar con la labor docente que iniciara Gabriela Mistral y también la continuidad del espíritu precursor de las letras del que siempre dispuso Juan Ramón Jiménez a lo largo de toda su vida.

Será este, sin duda, un evento histórico donde la poesía y el alma de la poeta chilena se verán dignificadas no sólo por los estudiosos de su obra, si no también por las gentes con las que comparte raíces en el mismo corazón de su memoria.

Sara Castelar Lorca

lunes, 27 de julio de 2009

Revista Espantapájara - Edición de Julio 2009















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Enrique Pérez y “La extensión”: un habitar los espacios .

"Palabras no destinadas, como las palomas de después, al sacrificio de la comunicación"

María Zambrano
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La extensión, ese lugar donde las palabras comienzan a coincidir con lo remoto, donde los espacios se encuentran para descubrirnos en otros, en uno mismo elevado a la instancia que hace posible la comunicación en lo dicho y lo callado, ahí, es donde nos lleva Enrique Pérez Arco con su último poemario que lleva ese nombre y en el que nos invita a comprender, desde la perspectiva del que observa y se siente parte de la observancia, ese discurrir de la palabra en el estrato más íntimo y revelador de la naturaleza humana...lo no visible: “he llegado al instante azul de la noche/ he abierto la puerta muy despacio/ y desnudo, entre las telas colgadas/ he cruzado mi cuerpo hasta el principio/ dispuesto a no regresar.”

Este poeta granadino, afincado en Madrid, nos habla desde el verso metido en otra piel, un tercero necesario para completarse, esa otra piel que hace del poeta un legado de sí mismo y que es capaz de extenderse, a pesar del tiempo y los lugares, que nos llevan, en muchas ocasiones a una extraña incomunicación. Aislamiento de alguna forma unido al contexto que envuelve ese problema metafísico del exilio de la palabra poética del que ya se percataran hace años poetas como Rilke y Eliot y que después retomara Paul Celan, al que Enrique Pérez vuelve en sus lecturas, dada la implicación de su obra con los fundamentos de la obra de éste, donde expresa el sentimiento existencial de lo absurdo de la vida moderna y la imposibilidad de comunicación:

"La búsqueda del ser que poética y filosóficamente ha estado muy ligada al tema del tiempo y su fugacidad, hoy en día considero que tiene más que ver con el tema del espacio, la búsqueda de otro espacio más respirable en todos los sentidos, en el que sea posible y necesario convocarnos unos a otros, quizá a costa de percibir con más claridad nuestra desnudez y nuestro desamparo, y entonces desde ahí poder sentirnos más iguales, más cercanos. La poesía, que contiene algo de ese espíritu de convocatoria, pues se completa a sí misma en la recepción del lector, nos permite un conocimiento y un acercamiento distinto a nuestra realidad, un conocimiento más sensible que se abre hacia un espacio interior, hoy cuando parece que nuestra manera de vivir hace demasiado hincapié en los objetos y en su posesión."

Años pasaron antes de que este poeta se topara con el taller de escritura de Andrés Mencía y junto al colectivo Patrañas decidiera volver a esa sencillez infinita de la que se hace eco en sus poemas y que le ha llevado a " La extensión", publicado por la Editorial Patrañas en la colección Poetas Cronopio, 2006, en la cual, también encontramos títulos tan sugerentes como : " Galápagos de California" de Emma de Coro, "La cinta de Moebius" de Jesús Malia y "Cuando una espátula enseña los gavilanes" de Alfredo Poyo, una colección de poesía que apuesta por autores nuevos y que ofrece la posibilidad de expresión a formas novedosas que van aflorando en las periferias de los círculos oficiales de difusión, toda una empresa que ya ha obtenido muy buenos resultados, desde su comienzo con la publicación del libro “De vuelta en Palestina”, de Luis Roldán y que ahora se lanza nuevamente, este mes de Febrero con la novela” La multitud silenciosa” de Francisco Ruiz Carrasco.
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El devenir de la escritura de Enrique Pérez le ha inclinado largo tiempo hacia la prosa poética y la versificación fuera de todo canon, tan sólo la palabra apoyada en la escritura libre y nunca encasillada más que en un ritmo interno que el poema se adjudica en su origen, en el desarrollo del acto creativo:

“Voy por donde me lleva la intuición, el sentido me pide a veces cierta división, con vistas a facilitar la lectura, y sobre todo es la "oralidad" y el ritmo del poema, que debe seguir creo yo una especie de ritmo interior. Celan, al que llegué a través de Valente hace tiempo, pero al que vuelvo ahora con más interés, hablaba del poema como oración, aunque creo que no en el sentido que yo quiero darle, de ritmo interior.”

A pesar de los años que separan a este poeta de su entorno natal en Andalucía, de los montes que rodean una juventud rural, en Illora, a pocos kilómetros de donde naciera Federico García Lorca, su palabra nunca ha dejado de incidir en ese medio, en la condición de este entorno sureño y arraigado a las costumbres y a las personas que han marcado una forma de ser y habitar el mundo: “ El hijo se los llevo colgando como pájaros/ cazados, mientras su dedo más frío se dormía/ sobre una memoria rebosante de cereal.”

La memoria es el elemento unificador que va dando cuerpo a una obra que nos habla desde cada sensación, desde esos espacios que se van quebrando al tiempo que producen el milagro de la reconstrucción en el lector, en su nueva forma de respirar. Estos destellos podrían recordarnos a la música de Webern y su quebradizo ritmo, esos espacios respirables de intimidad donde la palabra casi llega a destruir su significado para componer y componerse: “Crece el esparto y hay hombres/ que tejen cestos al atardecer./Y hay rincones,/ como axilas del mundo,/ donde siempre huele la retama.”

Y es en esa memoria donde el poeta se deja ver con mayor desnudez, donde va abriendo las sensaciones al lector de una forma tan sencilla como evocadora, porque hay un motor ineludible donde el recuerdo es la forma de combustión más fuerte, donde compone, como ya dijera Claudio Rodríguez, esa “nueva alianza” con el presente del poeta, con su temblor y las diferentes geometrías del bosque que llenan la existencia en la palabra, en la vida que se puebla de noche y de frío, pero que late a cada destello de la oscuridad:

“La posibilidad de la poesía surge para mí de un impreciso destello exterior, muchas veces recuperado a través de la memoria, materia sensible en cualquier caso, que roza o despierta alguna fibra del interior. A partir de ahí, el poema es para mí una búsqueda. Búsqueda o desvelamiento de realidad o de otra realidad, búsqueda también de un conocimiento distinto al racional, búsqueda de belleza y de un extraño placer, pero durante la escritura de este libro ha sido fundamentalmente búsqueda de otro espacio, de otra respiración.”

La búsqueda sea, posiblemente, la que lleve a Enrique Pérez a “La extensión”, a ese terreno en el que todo puede ser la puerta y también puede ser la llave, porque los espacios habitados por el silencio hablan de lo que conocemos pero no definimos y es ahí, en el lugar extendido, donde se le pone nombre y música y una sencilla anatomía del alfabeto que construye para recorrerse sin trabas ni estridencias, tan sólo en lo esencial del aire y sus contornos, y aquí recuerdo las palabras de Valery, cuando decía que un poema nunca se termina si no que se abandona, podría ser la razón por la que los textos de Enrique Pérez dejan esa sensación de continuidad en el lector, de extendida complicidad con el sentir que nos acerca y nos congrega a los mismos pulsos. Pudieran ser sus poemas, estos delicados trazos de abandono.
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Sara Castelar Lorca


Poema "Homero" de Enrique Pérez Arco.

Recogió la dicha de las baldosas
de la calle, mojadas por una lluvia fugaz,
y se la llevó como un pájaro,
como un tazón caliente
entre las manos del invierno.

Ni lo vieron desaparecer por la esquina,
bajo la farola, pisando el círculo
amarillento de la luz con sus palabras.

Los ladridos, encerrados, pegaban su hocico
a los cristales, porque el olor estaba fuera,
donde el aire movía los trapos del balcón.

La ciudad, desierta, tirada en medio de la calle,
respiraba el frío hinchando con lentitud
sus ropas húmedas, boca arriba,
bajo la cúpula negra del pensamiento,
pisada, herida por sus huellas,
como si una bota le hubiera dejado
palabras calientes en el cuello.

Era aquella belleza toda una extensión de pozo
donde nadie lo había visto hundirse.

Cuando amaneció y dejaron salir a los perros,
ya no pudieron encontrar el rastro.

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“Travesía” de Julio Piñones, compleja andadura del poema
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La presentación del libro de poemas “Travesía”, de Julio Piñones, representa el inicio de una travesía que ya no se circunscribe solamente a las temáticas del propio libro; sino que también significa el punto de partida para la Editorial Universidad de La Serena, puesto que éste resulta ser el primer libro de poesía de la editorial de ésta casa de estudios Chilena. Lo anterior, adquiere mayor relevancia cuando vemos el nacimiento de una editorial en una tierra semidesértica que cada vez resulta más alejada de los céntricos focos literarios y donde las posibilidades editoriales son mínimas. Por ello, es doblemente oportuno el título “Travesía” , para el quinto libro de poemas de Julio Piñones, Doctor en Filología Hispánica, profesor de Teoría y Estética Literarias, y Literatura Española de la Universidad de La Serena.
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En “Travesía”, nos hallamos primeramente con esa búsqueda del poeta con lo esencial de su propio oficio, la desnudez del hombre ante la palabra poética. Hay una búsqueda del lenguaje preciso en la exposición de los rasgos elementales de la construcción del texto, lo que recuerda las palabras de Octavio Paz señalando que la moral del escritor no está en sus temas ni en sus propósitos, sino en su conducta frente al lenguaje. Sin embargo, esta búsqueda del lenguaje, de la exactitud léxica, se ve acompañada por otros referentes que dan cuenta de la labor de “orfebrería” que el autor realiza sobre su trabajo; otros aspectos de tipo fónico y rítmico, en algunos casos con una cuidada métrica, inciden en el tratamiento del tema de una forma implícita y se conjugan con los aspectos semánticos de cada poema, totalizando esta travesía hacía el hallazgo de un lenguaje poético.

“Travesía”, dividido en cuatro apartados, da inicio con la primera sección, “Orfebrería”, que presenta cinco poemas que nos acercan a la creación poética en sí misma. Existe un metadiscurso poético, que procura el lenguaje desde el primer poema, “Escritura”, donde el trabajo creador supone necesariamente del reconocimiento del lector: “Porque las vías del poema son múltiples/ y el lector construye sus vías”, señala oportunamente el texto, iniciándonos en esas vías de lector ante el poema. Por otra parte, desde la distribución espacial del texto, logro que resulta habitual en el libro y que posibilita un ritmo pausado en la lectura, hallamos distintos recursos estilísticos de gran efectividad que propenden hacia la claridad o al énfasis en el discurso. Además, y en concordancia con las múltiples vías hacia el poema, está la conciencia del conocimiento que debe tener el poeta sobre los recursos del oficio a la hora de hallarse bajo condición creadora: “pero el oficio de orfebre consiste/ en trabajar con todos los materiales”, indica en el crepúsculo del primer poema, “Escritura”. Cada enunciado remite a la poesía, a su capacidad creativa y expresiva, a su luminaria develadora de misterios. En toda la primera sección, “Orfebrería”, hay un tratamiento del sustantivo y el verbo por sobre el adjetivo, y una demostración sucesiva del trabajo de la palabra poética y de sus elementos con un final estético: “Hay que harnear los elementos./ Hay que abonar surcos quemar borradores”. La concordancia de la forma con el fondo en toda la primera sección del libro, engendra una visión magistral del oficio creador y de la responsabilidad sobre el propio texto.
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La segunda sección, “Personajes”, da cuenta de una serie de situaciones y protagonistas de la cotidianeidad que se constituyen en la experiencia diaria del hablante, quien apela al lector sobre las acciones de éstos en cuanto a aquel. En este sentido, existe una poesía que se centra en los ejes habituales del poeta, donde subsiste en un contexto ajeno al oficio, y que finalmente habla de las circunstancias del hombre, hombre - poeta, en el medio. Por otro lado, hallamos en esta segunda sección el uso de un lenguaje poético más adherido a referentes cotidianos, con cierto aire coloquial, pero con la crudeza del enfrentamiento que se vive a diario con el sistema. Piñones realiza una descripción sincera sobre la incertidumbre financiera y la repercusión de ésta. Habla sobre las máscaras de aquellos que nos rodean habitualmente y que se transforman en el veneno amenazador de la productividad literaria o incluso laboral, y cómo es que existe un disfraz sobre estos “personajes” existentes en la vida de cada sujeto; sin embargo, no resulta desesperanzador, más bien el discurso poético anima a no adormecerse y a la continuidad. El leve tono irónico, en este caso, resulta una pieza importante en la reflexión social que realiza, lo que además se ve intensificado con ciertos elementos negativos que se potencian con una correlación de términos y con el uso de la anáfora, como ocurre en el poema “Avatares”: “De la basura se alimentan los cóndores/ De la basura se alimenta alguna gente”.
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La tercera sección de esta travesía poética de Julio Piñones, “Espejos cóncavos”, reúne cuatro poemas donde el hablante se acerca a lo íntimo y al desarrollo de la relación de pareja, con sus altos y bajos ante lo rutinario, el desgaste, lo memorial, y la pérdida de la unidad que sólo se conserva en presencia física . Existe una suerte de degradación del amor que se va generando a medida que se avanza por los poemas de este apartado, se contempla “la partida de los mejores tiempos”, esa fatiga del amor que pronto se Vuelve costumbre y rechazo.Parte importante de la tercera sección de “Travesía”, guarda una relación con elementos del fastidio; el hablante nombra los lugares antiguos del amor que han ido extraviándose en los años y que hoy son mesa de la rutina, pese a la búsqueda y a la continuidad que intenta la readecuación: “Reunir antecedentes que demuestren/ cuán querida has sido. Destacar los placeres/ disfrutados en los primeros años” señala con dolor y profundidad a medida que utiliza certeros y breves versos. Pese a lo aparentemente normal de ésta pérdida del amor, hay un no renunciar a ese estado, un querer vencer lo que aletarga la vitalidad de las relaciones mediante la valoración de lo anteriormente amado y de los sacrificios para lograr lo que se tiene en la actualidad. En este sentido, el discurso transcurre bajo una suerte de brumosidad emotiva, que se desliza en todo el trayecto de reflexión que “Espejos cóncavos” ofrece. Por otro lado, la utilización de un léxico relacionado con lo hogareño, permite cierto clima de familiaridad con los quehaceres diarios, pero ya sin la sorpresa del inicio, sino con esa seguridad de la relación consumada, que es la misma seguridad que suele ser la causa del descuido.
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La sección cuarta y final de esta travesía del poema, nos remonta a la tierra, al lugar del hablante, a la desértica zona de Atacama de Chile, y a la riqueza de su tierra seca, de sus pocos montes, de su estrellada soledad. Julio Piñones logra atar en su discurso poético una oda a las alturas cordilleranas donde el léxico ya no se basa en lo cotidiano, como en las secciones anteriores, sino que esta vez da paso a una extracción de palabras que deben su riqueza semántica a la aridez de Atacama. Es así como en su poema “Desierto” ofrece la posibilidad de futuro tras la estéril zona: “Algo de sus voces trae el viento/ algo de su olor a piel de puma./ El yaraví de la quena/ absurdo peregrino/ será el último sobreviviente”. Pero tras lo estético y semántico de su visión de la tierra, está el caudal histórico que hay tras los kilómetros de sequedad; por ello resulta muy destacable la conclusión del libro, su último poema “Cementerio en el desierto” donde nos recuerda la función social que tiene el arte, el poema, la función de sensibilizar y rememorar o acercarnos a las raíces de lo propio. Piñones se acerca a la riqueza salitrera de otros tiempos que hoy se conservan en la memoria histórica y bajo kilómetros de la esterilidad desértica de Atacama. Es en la etapa final de “Travesía” que la función social adquiere más fuerza y logra lo señalado por el filósofo alemán Walter Benjamin: "Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que la de las personas célebres. La construcción histórica está consagrada a la memoria de los que no tienen nombre", y cómo no si el poema que concluye el libro nos lleva a la soledad de los muertos del desierto: “bajo las arenas/ de un cementerio en el desierto/ parientes y amistades conversan/ para abreviar la noche...”. Así, tras este conmovedor final, concluye la “Travesía” por donde este reciente libro nos conduce.
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En “Travesía” de Julio Piñones, tenemos un libro donde el disfrute estético ofrece variados matices, donde hay madurez y rigurosidad poética, donde hay riqueza de recursos y un espléndido uso del lenguaje como muestra de la poesía que inicia su viaje y que se forma en la riqueza geográfica de la zona nortina y mineral de Chile.


Benjamín León
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I Jornadas Internacionales de Estudios Mistralianos y Hermanamiento de la Fundación Premio Nobel Gabriela Mistral con la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, en Vicuña.

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Tenemos el placer de comunicar que la primera semana de Noviembre del presente año, en la ciudad de Vicuña, tendrán lugar las I Jornadas Internacionales de Estudios Mistralianos, que acogerán a académicos, poetas y estudiosos de Latinoamérica y España en torno a la figura de la gran poeta, premio Nobel, Gabriela Mistral y su obra, así como sus conexiones ineludibles con el andaluz universal y también premio Nobel Juan Ramón Jiménez.
Las Jornadas tendrán una duración de tres días en los cuales las más destacadas autoridades en la materia realizarán sus ponencias y se abrirán charlas y coloquios, que podrán ser compartidas por el público y los estudiantes que quieran asistir. También habrá espacio para el folklore popular, visitas a los lugares más emblemáticos donde viviera y realizara su labor docente Gabriela Mistral, y lecturas poéticas que se verán ampliamente adornadas por el marco inigualable que ofrece la región y la gran hospitalidad de sus gentes.
El hermanamiento entre las dos Fundaciones sellará definitivamente a dos grandes de las letras que siempre han estado unidos por el amor al medio rural y sus raíces y en especial por la dedicación a los niños y potenciará los lazos y la comunicación de forma internacional para la difusión de las obras de ambos poetas y la proyección de ambos en la literatura universal como referentes ineludibles.
Las Jornadas son abiertas y gratuitas por lo que toda persona interesada en asistir podrá acercarse a Vicuña y compartir con nosotros un evento histórico donde la poesía y el espíritu de Gabriela Mistral se verá dignificado no sólo por los estudiosos de su obra, si no también por las gentes que comparten sus raíces en el mismo corazón de su memoria.
En breve publicaremos la agenda completa de los eventos y también abriremos un espacio solidario para quienes quieran colaborar con los niños de la región aportando libros y material escolar.
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Para más información pueden ponerse en contacto con la organización en el siguiente correo:
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Poemas IV Edición (Continuación)
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(Poemas disponibles sólo en edición digital)
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Azul
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Jhonatan Sanz, Chile

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Que azules tus ojos
Que invitan a perderse en su infinito.
Que hechizante tu mirada
Que paraliza hasta el aire.
Que resplandor en tu sonrisa
Que eclipsa al Sol.
Que embrujo el de tu persona
Que envuelve como cálido mar,
Que arrasa como fuego descontrolado.
Azul tu resplandor
Que da color a la vida,
Que destaca entre tanto gris.
Azul tu corazón
Que es la fruta más preciada.
Azules los sueños e ilusiones
Que sólo hay un color
Y es el tuyo.





De "A los que fueron pájaros"
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.Liliana Celiz, Argentina
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…Imagen clandestina del pasado
( las torres no caían ni abarcaban )
cómo seguir sus pasos / cadáveres al mar
o los aviones / la peste era corriente como peste
la sed es mucha y a través palabra
quietud de la palabra cosa
o todo lo frontal el pensamiento
morir como la esquela en esos sitios
inmigración del joven que es veloz y cae
la forma habida en el sujeto
carne que niega carne y se establece en el sonido
profundidad de la madera rota como charcos
secuestro fue secuestro / monte de grasa cruda de los cuerpos
volver a ver la luz cuando se apague
cargas de barro o chicle.

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Poema I
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.Ximena Morgado, Santiago de Chile


¿Quién te trajo? ¿Qué impulso misterioso te arrojó a mi camino? ¿Qué potencia misteriosa te mostró mi oscura vida? ¿Qué destino acopló tu existencia a mi existencia? Yo fui para ti como un árbol joven y que en mis ramas te cobijaste. Una tarde llegaste a mi retiro, yo miraba los montes y me despertaste y desde entonces me sigues y te seguí; no te puedo dejar, no me puedo esconder estoy triste y serena ante el paisaje de la vida.
Ven, ya podemos emprender el viaje a través de la tarde misteriosa… tranquilo murmura un apacible “te perdono” y déjame dormir siempre rodeada de tus brazos hasta mañana.
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Poesía de la vida
El Árbol
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.Maximiliano Moraga Muñoz, Santiago de Chile

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Amar al árbol es comprender la vida.
Salio de debajo de la tierra para mirar
el sol y las estrellas; compadecido de
los pájaros, abrió los brazos para protegerlos;
y compadecido de los hombres
les da cuanto posee y hasta su sombra
recoge cada mirada como un beso y cada
gota de agua como una caricia
es todo serenidad y está impregnado de
la armonía del universo.

Amar el árbol es comprender la vida,
tan sabio es, que dice su humildad y su
bondad en silencio; tan caritativo que
purifica la atmósfera y las almas; tan
puro y tan piadoso que con cada mano
pide al cielo la bienaventuranza para todos.

Trabaja de día y noche y porque es
obrero y artista; creador de belleza;
es todo en una plegaria que haciendo
al cielo amar el árbol es comprender
la vida.

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Ese sueño eterno del mas allá
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.Javier Dicenzo, Buenos Aires, Argentina
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La luna es el recuerdo de lo imposible,
dónde la paz retrae la agitada ola.
Enciendo las llamas
retengo las distancias enumeradas.
El sueño asesino acaricia el fuego sagrado.
Ya no hay ilusiones, no,
no existe ni el ayer ni el hoy.
Se desbanda la madrugada loca del mundo.
Vuelvo a encender las llamas,
yo, carente de los afectos,
suicida en la palabra,
policía de todos los delitos amorosos.
Soy la parca que enmudece la gloria
ese sueño eterno del mas allá.
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domingo, 24 de mayo de 2009

Cuarta edición

Revista de Poesía Espantapajar@


Equipo editorial:


Osman Cereceda, Juan Miguel Zumarán Rojas, Paulo San Páris, Carlos Piñones, Benjamín León.


El presente ejemplar incluye poemas de:

Julio Piñones, Cristian Pérez, Paulo San Páris, Benjamín León, Osman Cereceda, Carlos Piñones, Juan Miguel Zumarán Rojas, Andrés Farías, Valeria Martínez, Sebastián Carrasco, Felipe de la Barra. Además, para este número participan de forma especial: Edmundo Herrera, Ex Presidente y actual director de la Sociedad de Escritores de Chile; Óscar Elgueta, de Coquimbo, Jorge Rosas G., residente en Chillán y Dr. en Literatura; Viviana Benz; Álvaro Ancona, de México; Sara Castelar Lorca, de España; Adrián Pérez, de España.

El trabajo de la portada “Alineación” pertenece a una obra realizada por el Equipo Editorial de Revista Espantapajar@, que ha sido dividida en cien fragmentos, haciendo de cada ejemplar una obra única.

Esta cuarta edición consta de cien ejemplares numerados y hechos de forma manual.

Comentarios y colaboraciones de poemas:

espantapajar@gmail.com



Atisbo

Carlos Piñones

Para mi evasión,

una bandada de pájaros.

Divagar en astros,

creer que no he de caer.

Pocas piezas

e infinitas omitidas

La roca cae.

Morder la cola con ella.

Aquí,

enfermo en el abismo.




Polos amantes

Andrés Farías

Curiosa combinación la nuestra…

tu anatomía diseñada para seducir estrógenos;

busca la mía,

que fue construida con el mismo fin.

Dos nortes que no necesitan del sur.

Quebrantamos el deber de Adán y Eva,

para crear una realidad paralela a la biología,

pasión de alas alertas; para no ser sometida...


Curiosa felicidad la nuestra,

guardamos caricias para nuestra soledad,

privamos al mundo mi mano amando la tuya…




El huerto de enfrente

Paulo San Páris

En memoria de Stella Díaz Varín.

“Llámalo Enero,

o invierno si prefieres,

llama como quieras al temblor,

yo lo llamo amor,(…)”


Kutxi Romero



Hay que ver cómo pasan las nubes, para que tú adornes con broches el silencio; ese maligno giro tardío de poner lágrimas y nombres a las tardes. Te lo repito, nuestros dedos retumban al venir en el día la noche y las ausentes mañanas falsas, para ocultar los segundos imperios que hacemos tras tus espaldas.

Ella es mi planetario de ADN, ella es la que levanta la mano y despide palabras a los pájaros, ella es la que enciende la huerta de atrás donde guardamos los cadáveres amores retornados con las golondrinas; allí plantamos poemas para que no escuches tus pasos, y celosos nuestros juegos de arena y mar, derritan las huellas que vas dejando entre los espacios sanguinarios míos.

De seguro ya habrás sido Penélope de nuevo, seguro habrás conquistado con otra flauta a tropeles de traucos sedientos de tus cartones, los recuerdo bien, cuando subía a buscarte entre los cubos de luces, y pendían de las bodas magníficas atenuaciones de escondite. Huella a huella levanto el sonido cuando vienes, y voy sin imitar los parques, ni huertos que dejamos. Dame la mano de copa muerta hasta los campanarios de las gargantas que llevo, tráeme jaulas de flores que visitas y comentaremos las aldeas donde entraron los bandidos y te sacaron las sangres tildadas de amor.

Tú no te quedes sin huerto, ella esperará el turno del huerto atrasado, ella sabrá a qué demonios crucificar si no estoy a su lado, no me necesita, soy ella.

Mira las flores de la aldea, abre los pétalos, que la lluvia viene bajando y no nos esperará a que entremos en el huerto de enfrente.

Entra. Hay un silencio terrible en tu mirada.




Ellos como nosotros

Valeria Martínez

Ellos como nosotros se esconden en los ocasos y tropiezan cuidadosos con los sentimientos...

Se acarician con los pensamientos, hacen el amor con las miradas

Ellos como nosotros...

Ellos como nosotros escriben te amos en servilletas usadas que luego arrugaran y tirarán a la basura y con culpa se mirarán fijo deseando que un sí o un no rasgue la tiniebla y deshagan los nudos de incertezas

Entonces cae una hoja, pasa un silencio, pasa corriendo

Y nos despedimos de besos tibios nosotros como ellos

Deseando que dos palabras nos salven del desvelo



Veintiuno de marzo en Chichén Itzá

Álvaro Ancona - México


Desciende la luz del sol con su casaca de sierpe

engalanada de plumas del pozo de los Itzaes

soplo de agua del cielo, mayorazgo de los dioses

las piedras de veinte siglos suspiran por su llegada

y danzan las nueve lunas períodos de gravidez

al son del canto divino que emana de un caracol.


Quetzalcóatl —el que sabe— origina el equinoccio

baja a la sala de partos del más sabio de los días

hace el amor a la tierra fertiliza con su aliento

confirma los profecías, leyendas del quinto rey

que volverá del levante como estrella mañanera

y se convertirá en serpiente para renovar la vida.




Ropa Tendida

Óscar Elgueta


acabo de enterarme

sé que tienes problemas

igual al mío

circulo por las calles

y no encuentro la respuesta

son muchos

los libros editados

las Conferencias y los Seminarios

las grandes tiendas los "malls"

que nada me conforta

días sin hablar

es lo mismo

es más que una preocupación

el sol alumbra los residuos

que se transforman

en fantasma de lo que soy

no sólo es tu hija o mi hijo

lo que más

me preocupa es la luna

que no descansa día y noche

con los ojos llenos de agujeros

en el mar

de la tranquilidad

los apagones por el Planeta

recalentamiento globlal

/día del Joven

Combatiente/

y la cruz del Sur

no solo es el viento lo que va

y viene por la casa

vuela y se pierde

en la rama de los árboles

es mucho lo que cuesta hablar contigo

te sigo en cámara lenta por toda

la maldita ciudad!

temo que desaparezcas

como si fueras una heroína

de un reality en Televisión

que viaja en micro

temprano por la mañana.




Isak Borg

Cristian Pérez

Sin historia es así, viejo Isak Borg

no mires con perillas que observan desde lo etéreo

girando a derecha, izquierda y ningún lado

Isak borg, sin historia es así:

aviso sabio y salvaje aviso

recuesta en tus lunas el carmín

sin salvarte, viejo, sin salvarte de lo perecible

… ya la cátedra puede esperar, mas las fresas pudren.

Allí pasó peón andante que envuelve sagrada sepultura

y brinda por un nuevo carmesí.

la ruptura, cuidado, profesor

puede esperarte con tu rostro,

tus manos y pechos de prima:

Hermosa Sensatez virgen en Estocolmo.

maravilla sin ser otro.





De "Tierra sin herencia"

Viviana Benz


Látigo


Un verdugo del tiempo

merodea sin aliento

cuando el ataúd toca fondo



Reciclaje


Mi aliento

corta el día en trozos

que la noche consume



Muerte


Ultima cabalgata

de la tarde sobre la tarde

dos lágrimas se besan y tu silueta cae



Despedida


En soledad mortal

es fácil parpadear en tarde gris

así fenece el mayúsculo llanto azul





Jorge Rosas Godoy

Profesor de Literatura, U. Católica de la Santísima Concepción, Concepción


la lluvia cae y tanto va el cántaro al agua que las palabras al fin se rompen

zuritiadas y de poquita fe…

se rompen


hoy las palabras y las realidades han cambiado

las rosas y los pájaros destilan poéticas problemáticas decretos y emanaciones contraambientales de tal forma que la pregunta de por qué no escribe a las montañas de su país a las aves y los ríos la hacemos nuestra por lo tanto entre el olimpo Nicanor y Schlegel : la poesía…


entonces dijo un pájaro a otro:

- hoy las palabras y las realidades han cambiado

las rosas y las mol-iposas andan por ahí o

serán los estudiantes que pasan a rezar mandandirun dirun dan?


las rosas y los pájaros destilan poesía…

de estación a estación lo hacen

de palabra en palabra

de poetas a otros…

si! los otros “los poemas del otro”

son visibles entre las montañas los ríos y los mares…


las rosas y los pájaros

guardan el secreto

mientras

Dios habla del oficio paralelo…



Oscura Bala


Edmundo Herrera

Ex Presidente SECH Nacional


Vivo porque otros murieron;

ninguna bala

encontró mi corazón

esa mañana.

Ciega extravió su fuego de muerte

entre la niebla del destino;

vino la noche con corvos

y metralla.

Llevo en mi rostro

los ojos de los muertos

que ahora son luciérnagas

perdidas.

Busco sus huesos enterrados

en qué socavón, horno, isla

o mina obscurecida.

El mar supo

de estos muertos

traídos por el viento

negro de esos días.

Quemados,

rotas las manos

que labraban la madera

de la vida;

amarrados con alambres,

esparcida su sangre,

seca la costra,

sepultada la carne

de la luz amanecida.

Vuela cortada en llamaradas,

hecha cenizas mi bandera.

Se hizo oscuro el porvenir,

el centelleante amanecer,

la existencia mía:

pero aún estamos vivos,

con heridas

mordeduras y cicatrices

rebeldes,

denunciantes, insobornables.

Vivo porque otros murieron

ninguna bala

encontró mi corazón

esa mañana.



Marino


Julio Piñones

De “Travesía”


La madre recibe a su hijo en la isla.

Los hermanos escuchan sus historias junto al fuego.

Los amigos lo invitan a ver a otros amigos.

Quien fue la hermana pequeña y que ya es muchacha

lo ve alejarse sonriendo.


Los compadres usan un viejo mapa para orientarse.

Se desplazan hacia espacios con nombres simbólicos.

No todos los mapas se trazan de este modo.

Por eso algunos se constituyen en marañas

para el animal de errores.


Más allá existe el archipiélago de los flamencos.

Sus donaires superan todo estilo.

Hacia tierra firme

es posible leer petroglifos.

Por allí pasaron aventureros dejando leyendas.





Soneto para mi amigo

Juan Emor Miguel Germán Zumarán Rojas de Zárate y Escudero

Dedicado a Joel Álvarez C.


Amigo, la distancia nos suspira

con burlona caricia veraniega,

el fin de la jornada romeriega

y el ocaso del tiempo que respira.



Cómo decirte, amigo, mi alma admira

toda tu obra, tu fuerza, esencia griega.

Los campos de tu frente el sudor riega,

y brota entre tus palmas pan y lira.


Golondrinas que vuelan por tu pecho

me cantan, caro amigo, tus tristezas,

el silencioso canto a son endecho.


Pero ahora en tus ojos no hay carezas,

que en mi corazón tienes el derecho

de romper los lamentos, las flaquezas.



Toma mi mano, amigo, mi cariño,

toma de mi sonrisa la confianza

para fortalecer esta esperanza

que abrigamos con celo, con astriño.


Aunque andes por la vida como un niño

de universo nocturno haciendo danza

la brisa de esta grata remembranza

dormirá como la uva en entreliño.


Porque nuestra amistad es algo eterno

que ni el miedo ni el tiempo desmorona,

es de mi alma el ocaso de este invierno.


Eres tú, amado amigo, oro que abona,

eres paz, el presente más fraterno.

y es nuestra amistad nuestra gran corona.




Calíope desterrada o las musas

Sara Castelar Lorca - España


Ella se peina las edades tristes

y canta su destierro.


El tiempo y las mañanas en su voz

la noche que no amaina

la eternidad que en llanto se desploma.


¿Cómo aflorar del verso siendo carne?


Las musas de fecundos pechos

recaudan el dolor en cofres amarillos,

ahí, como un rumor de nadie

como el oscuro soplo de la sombra

maceran las palabras

y la verdad recicla su turno de mentira.


Ella sólo sabía de la tierra.


Todo sucedió antes de sus ojos

antes de su silueta fértil.

Un pájaro erizando los contornos del cielo

con su bordón de lluvia

frente a una loba gris lamiéndose los hijos.


El alfabeto es un burdel sin nombres

donde abrigar la pena

y sudan las palomas sus vértebras azules

envenenando el aire

y la palabra amor reclama su justicia.


Calíope se inclina sobre su estirpe ajada

y recoge su nombre,

la única verdad

de la que nunca pudo desprenderse.






Osman Cereceda


Otra noche silenciosa de aullidos,

afuera la calle de tierra, donde se pasean insomnes,

los vegetarianos adictos a humos violetas.

Bajo una luna que mengua las escasas alegrías,

sí, esa es la noche que vive la sombra.

Quizás, si fuera otra noche, o la siguiente,

quizás si la calle no fuera de tierra,

quizás bajo otra luna, quizás y sólo quizás,

vería a esa sombra sonreír una última vez.

Mientras renuevo mi lecho de cartones

y reacomodo los periódicos del pecho,

para que el frío duerma conmigo.




Mundo Macho

Rafael Teicher - Argentina


A Virginia Woolf cuando riega las plantas


Abres la ventana como si te acercaras al sudoroso cuerpo de un hombre


Le giras el mecanismo de los brazos como si fuera una corbata, y te le montas


Sales a la musculatura del viento con el pelo abierto como un ramo

El cuerpo del hombre es fresco y tenso como una aurora guardada en una caja


Confías en la caída de los hombros del cuerpo del hombre, crees en la luz que se le derrama de la nuca hasta los labios


Para ti el cuerpo del hombre es el interior de un guante, la caricia del humo, un juego de vueltas en el pasto

Te gustaría ser onda para ocuparlo como el remolino ocupa la flauta, quieres ser la descarga fecunda del cabello sobre al agua que lo moja


A veces te sientes infinita como la madera, pequeña como el proyecto hidrográfico del beso dado sobre una ceja, compleja como la arqueología del aroma a rosas


Te inhalas el mundo como inhalas un sobaco, le bajas los párpados a fuerza de buscarlo

El hombre es blanco y dulce como la leche, es posterior, torrencial, potente como una azucena, indefenso como el barco


Abres la ventana como rompiendo una camisa, como besando una llave que grita, y te le echas al lomo como el insulto de un cigarro

El mundo está en bermudas como un nene y lleva una pelota y una paloma en el bolsillo de su saco


Lo amas, ¡cuánto lo amas!


Lo amas como al chocolate que se come a escondidas en el cine, lo amas como a los discos, como al instante en que entras en la noche llena de pulseras que chillan, lo amas como al suspiro, como a un saxo que retumba, lo amas como a un baño todo blanco


¡Cuánto lo amas!, cuánto


Mundo travieso que huele a manzana y que golpea la ventana como un pájaro







Del hambre

Benjamín León


Subsisten bicicletas en los patios heridos,

y en nuestro corazón la sombra de los techos oxidándose persiste a toda vanidad.

Aún el llanto del exilio, aún la puerta rota,

aún el ruido ardiente de las tripas por la noche.

El hambre, con su muro verde, con su jaula vacía desollando la infancia.

Era la lluvia y sus metales causándonos invierno y desnudez,

creciendo en nuestras uñas o en los años,

dejándonos la oscuridad y el olor de las migas.

Oíamos la sangre en los pasillos, callábamos la miel inexistente

y el sueño en nuestros párpados hervía las palabras.

Así fue la pobreza marcándonos los huesos

y el joven corazón de nuestros padres.

Ahora me traspasa el grito en la memoria herida,

a menudo retornan los insectos del hambre al largo desalojo de las mesas,

a menudo las cifras del dolor sumergen la esperanza.

Acá se encuentra el duelo y el aceite, la cólera y el miedo,

los ojos no cegados de mi madre, la fatiga y el llanto.

Pero lejos del óxido subsisten lugares de pureza en que dormir,

el lento despegar del frío y su balanza,

el ruido engendrador que aflora en nuestros puños.




Filomaldita

Sebastián Carrasco


Espirales decadentes de la mismísima gota

refunfuñan cual ogros hibernan;

cautivas de su libertad y sonoridad,

desdeñadas y violadas por la sentimentalidad,

cambian de estado y circundan nuestro aire.

De ellos no tendremos más que verdes manzanas.


Nuestro veneno es su alimento

y vuestros oídos sus platos.

La materia muere y de un salto

El espíritu se hace sangre.

No queda más que ver y dejarse manosear.

La mesa está servida.

Onda y colgante,

Medio y ritmo

Nos invocan a este malévolo ritual,

La música encarna,

Venas e hígados se ligan en sacro matrimonio

Y nuestro cuerpo tan sólo se quema.


Apocalipsis, metástasis

Y el placer llega.

Clavos y tornillos golpean

Y penetran el corazón

cual ardilla busca agua.

El desierto muere,

la carne vive, el espíritu secreta

y resucita.


Vive simple mortal,

que en la mazmorra habitan tus sentimientos.

vive, vive, vive!!!

que es ahora cuando el árbol suena

y cantan sus melodiosas sinfonías.






Guardan los montes la memoria

Adrián Pérez - España


I

Siembra de furia el eco cada valle,

cuando amanece el filo de las hachas

con golpes de sudor sobre los troncos,

sobre la savia ronca de los árboles

que va regando el monte con astillas,

con gotas desgarradas como niebla

que penetra en las rocas , en los huesos,

en la membrana del herido musgo

que se extiende y abraza la madera

que cae y besa el suelo en su derrota.


II

Guardan los montes la memoria, el eco

que sucumbe en el íntimo huracán

que nace en cada fuente, en cada rayo

que tiñe la esperanza con la pena

de un nuevo anochecer, agrio, sin luna,

mientras se cierra un párpado confuso

bajo una soledad de nieve negra

que derrama la sangre del estío

sobre la opaca encina mutilada.


III

Se conserva en los montes la memoria

de los dedos con llagas, que segaron

el trigo moro bajo el sol bruñido;

el luto de las hoces, y los fajos

que arrastraban las yuntas a las eras

de los pueblos bañados por la mies,

por los mares de espigas donde brota

una espuma de pan en cada grano.



IV

Los trinos de los pájaros extienden

las sílabas halladas en las piedras,

en los troncos quebrados por las hachas

de estos montes que guardan la memoria

de las noches sin luna, del estruendo

que proclaman los valles cuando mueren

junto al hierro los árboles caídos.





¿Qué podría decir después de tanto ave maría?

Felipe de la Barra


¿Qué podría decir después de tanto ave maría?

no me salvo con este gesto

(que tiene más de zambullida que de braceo).

Y así, entonces:

Sumergido en el acopio de lo incorpóreo

rebosante de aire rojizo

y maloliente, putrefacto

en el agobio de la palabra que resopla,

como vacío formal

(no semántico)

Cobijado por dos pares de cobijas foráneas;

extranjero sempiterno del roquerío,

aislado, por una parte;

flexible a fuerza de palabra,

lingüístico, por otra;

finalmente,

rojizo por gusto a piel y aire,

sanguíneo.

¿y el padre nuestro?

en la más alta profundidad de todos sus gatos negros…